By: joelabonia On: noviembre 10, 2016 In: MAS Comments: 0

AMOR SIN CONDICIÓN

Hoy me he puesto un poco romántica y vengo hablarte de algo de lo que NUNCA nos va a cansar. Si yo te pregunto: ¿Qué no te cansas de hacer? Dirás “yo no me canso de dormir” pero, no es cierto, luego de todo el día en cama ya cansa, la espalda duele, ya no encuentras acomodo y así te cansarás. Dirás “comer” pero, el simple hecho de masticar por mucho tiempo cansa, luego te llenas, ya no quieres más y terminas cansado; y si te pones a pensar, todo, de alguna forma, cansa excepto amar. No falta el despechado, al que le dijeron que no, al que le acabaron de romper el corazón, el entusado o el friendzoneado que le dijeron “te quiero pero como amigo”, que diga: “eso es mentira”, pero te invito a que termines de leer.

Te vengo a contar mi historia, quizá para ti será triste pero, para mí, ha sido la mejor historia que me ha enseñado a conocer el verdadero amor. Hace más de dos años, conocí al mejor niño del mundo mundial, lo vi y a medida del tiempo, de conocerlo, pasó, sí, ¡Me enamoré! Tiene muchas, por no decir todas, de las cosas que siempre busqué en un hombre; para mí es perfecto (así o más enamorada). Me imagino que estarás ansioso por saber su nombre pero, no te lo revelaré. Lo que sí te diré, tal vez sea triste para algunos pero es lo mejor para mí, él no lo sabe o quizás lo sepa a medias, solo pensará que me gusta.

Aquí viene la parte donde me pongo un tris cursi. En medio de todo esto, aprendí amarlo, sin que él lo supiera, sin esperar nada a cambio; lo he amado con paciencia, sin orgullo, sin egoísmo; lo he amado con cada parte de mí, lo he amado incondicionalmente. Como dice 1 Corintios 13:7 (TLA) “El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo”. Y sabes, sí que he tenido que hacerlo. No te imaginas cuánto he tenido qué callar e inclusive llorar pues, creo que, una de las cosas más difíciles de amar es hacerlo en silencio. No sé si algún día se entere, si algún día tenga el valor para decirle todo lo que siento por él, si algún día esta historia tenga el final que todos esperan (ojalá así sea…. Jajaja mentiras) no lo sé. De lo único que estoy segura es que aprendí a amar sin cansarme.

Los entusados dirán “pero, ¡no nos dijo nada!” Ya voy, tranquilos, aquí viene. El mayor problema es que siempre queremos recibir amor, estamos ansiosos porque alguien nos ame pero, no damos amor, tenemos expectativas diferentes al amor, creemos que el amor solo es visual, solo amamos condicionalmente.

Para terminar te pregunto, ¿Qué pasaría si Dios te amara condicionalmente como tú lo haces? Creo que hace mucho tiempo se hubiera cansado es más, podría decir, y es algo que pienso yo, que no hubiera enviado a su Hijo. Es fuerte decirlo, pero es verdad. Dios te ama incondicionalmente, SIN CONDICIÓN, sin exigencias, sin cansarse; y si Dios lo hace así, ¿Quién eres tú para amar condicionalmente?

¡Ama sin condición y nunca te cansarás de hacerlo!

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