By: joelabonia On: marzo 15, 2016 In: Jóvenes Comments: 0

Hola. Mi nombres es Joel Abonía y a partir de hoy y por algunas semanas, estaré compartiendo con ustedes una corta serie llamada “Historias de nuestra juventud”, un espacio para hacer memoria de las cosas que han pasado en nuestro Escuadrón Juvenil a través de los años.

Qué tal si antes de hablar de lo que ha pasado en la reciente era y transformación de nuestros jóvenes, hablamos de cómo estaba un poco antes. Sí, antes del principio. Todos sabemos que en el principio la tierra estaba desordenada y vacía, y por el mismo estilo estábamos nosotros antes del principio, un poco vacíos y bastante desordenados. Quiero hacer énfasis en que no se ha tratado de toda la historia juvenil de nuestra comunidad, sino de un pequeño espacio de unos años, por allá entre 2007 y 2009.

Para que nos hagamos, antiguos y nuevos, una idea de cómo se llevaban a cabo los jóvenes de nuestra iglesia por aquellas épocas, quisiera contarles dos historias.

La primera tiene que ver con las reuniones de jóvenes. Antes no se llamaban “MegaEscapes” sino “Convocatorias Juveniles”. No eran malas reuniones, pues había una planeación del evento, invitados, música, danza, y bastante espectáculo, propio de mentes juveniles y creativas, pero tenían un contra bien grande: LA FRECUENCIA. Estas convocatorias se hacían cada dos o tres meses y ya. Venías, estabas, socializabas, aprendías y te ibas a tu casa esperando a que quien sabe en cuántos meses hicieran la siguiente. En mi opinión (que suele ser equivocada) era un desperdicio de tiempo y esfuerzo. No hablo de realizar una convocatoria para jóvenes, sino, de dejar pasar tanto tiempo entre ellas. Se perdía todo y no existía ni conexión ni coherencia entre cada reunión. Desordenado y vacío.

La segunda tiene que ver con una vigilia a la que fuimos citados de la siguiente manera: TODOS AQUELLOS QUE QUIERAN TRABAJAR O SERVIR EN LOS JÓVENES, LOS ESPERAMOS LA SIGUIENTE SEMANA PARA UNA VIGILIA.Genial. Una vigilia para jóvenes. Sin pensarlo mucho, asistí a ella con la intensión de aportar mis ideas para el trabajo juvenil.

Iniciamos, hicimos algunas cosas, y hasta ahí, todo iba bien, pero todo cambió cuando la persona que estaba a cargo de los jóvenes ( no me pregunten quién porque no les diré 😉 ) se puso de pie, dijo que se tenía que ir y lo hizo. Sí. Sin dejar encargado a nadie, dejó la reunión a mitad de camino sin ninguna explicación.

Todos nos mirábamos con cara de “esto de seguro es una cámara escondida de También Caerás” (¿recuerdan? ♪ tu tu tu tu tu tu tu también caerás, también caerás ♪ ), pero no, no era una cámara escondida, no era una broma, ni nada por el estilo. Literalmente nos habían hecho ir y antes de que se pudiera llamar vigilia, nos despacharon con un “sigan ustedes que yo me tengo que ir”. Dirán algunos “bueno, para orar se necesitan solamente ganas, acaso ¿no las tenían?” sí, claro que sí las teníamos, pero no sabíamos ni por qué orar. Quien estaba a cargo ni en eso pensó antes de irse corriendo. Otra vez, desordenado y vacío.

¿Por qué les estoy contando estas cosas? Bueno, porque sin pensarlo, estos eventos y muchas cosas más que estaban desordenadas y vacías, fueron las que dieron inicio a los mejores 6 años de mi vida (y la de varios compañeros) como miembros activos de una comunidad de jóvenes como la nuestra.

Esto pasó antes del principio. Sí, antes del principio, pues, el principio al cual me refiero se llamó durante un tiempo“Redes Juveniles” que pertenecían a la “Juventud Extrema”. ¿Muchos nombres extraños? ¿Desconocidos? Sé que para algunos es así y algunos otros estarán acordándose, pero no nos apuremos, de ello empezaremos a hablar mañana.

Bendiciones para todos y que tengan un bonito día.

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