By: joelabonia On: agosto 04, 2016 In: MAS Comments: 0

“¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.” (Hebreos 3:16-19, RVR 1960)

Tal vez suene algo chocante o controversial el título, pero, por un instante, ponte a pensar, cuántas veces tú y yo hemos actuado de esa manera. Piensa por un momento en cuántas promesas grandes y maravillosas Dios te ha dado, pero, parece que no son suficientes, que no bastan, que “hacen falta más garantías” para creer.

De una forma “de película”, Dios sacó a Israel de su servidumbre en Egipto, Él mismo les guiaba a una tierra próspera, un lugar donde vivirían en libertad, Dios mismo peleaba por ellos, los alimentaba; pero aun así, con todo ello, Israel siempre se quejó de Dios, siempre deseó volver atrás, porque no creían que Dios “fuera capaz” de cumplir Sus promesas.

En esta historia, hay dos cosas claves por aprender, y que vienen a ser una misma;

  1. A Israel no le sirvió escuchar en vivo y en directo a Dios mismo, porque no tuvieron fe al oír (He 4:2).
  2. Incredulidad es desobediencia (He 4:11).
  3. Por tanto, falta de fe, es desobediencia; por ello, sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (He 11:6).

Tal vez estés atravesando alguna prueba, tal vez las finanzas vayan mal, tal vez haya enfermedad; o tal vez todo esté normal, pero a la vez todo es tan monótono que pareciera estancarte, y ves que no hay escapatoria. Sin embargo, recuerdas que Dios una y otra vez te ha dado alguna promesa; aun así, al igual que Israel, dudas que sea posible que todo ello se cumpla; al igual que Pedro, te hundes en el agua mientras caminabas sobre ella. Es ahí cuando escuchar la voz de Dios no es suficiente, se necesita acompañar de fe y creer lo que oíste.

No permitas, por favor, NO permitas que la incredulidad te invada. Tal vez hoy la tierra no te trague vivo o te hundas en el agua, pero la incredulidad sí que te irá matando poco a poco al llenar tu corazón de tristeza, angustia, preocupación.

¿Tu fe ha menguado tanto, al punto de que tan solo una palabra de Dios no es suficiente para creer? Ten ánimo, levántate, Dios sigue en el trono, sigue reinando, sigue al control, Él prometió que NUNCA te dejará ni te desamparará (Jos 1:5).

Si hay temor o duda en tu corazón, recuerda:

“Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará ni te desamparará; no temas ni te intimides” (Dt 31:8).

“Sécase la hierba, marchítase la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Is 40:8).

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