By: joelabonia On: septiembre 29, 2016 In: MAS Comments: 0

GLOBOS

En un país muy lejano, existe un padre que tiene muchos hijos, cada uno de ellos es cercano en edad y estatura. Este padre decidió, al ver a su primer hijo cumplir los 5 años, dar una lección a todos sus niños, no solo los que ya tenía sino los que vendrían después. Cada mañana, antes de que sus hijos salieran, el padre les regalaba un globo, trataba de surtir los colores para que por lo menos durante una semana no repitieran, y además él era quien les inflaba con el helio que considerara suficiente para cada uno, así hacía todos los días y todos los años. Los niños empezaron a crecer, y pronto ya eran más de 10, todos empezaban a recibir sus globos al cumplir los 5 años. Pasado el tiempo, uno de sus hijos, que tenía 10 años, empezó a quejarse de los globos que recibía y, cada mañana, al salir, soltaba el globo al aire, como una manera de protestar. El padre desde la ventana lo veía, pero jamás le dijo algo. Resulta que cada día, el padre notó que no podía darle tanto helio, su hijo no lo estaba aprovechando, y estaba perdiendo capacidad. Al pasar un año, llegó el momento en el que el hijo no podía recibir helio; su padre, de manera tierna, se lo hizo saber. El hijo solo empezó a protestar más, no le parecía justo, ¡Por qué a unos les daba más helio que a otros? ¡Por qué a unos les daba mejores globos que a otros?

El hijo decidió empezar por su propia cuenta a inflar los globos, pero en aquel país, solo este padre tenía acceso al helio, por lo que el hijo decidió empezar a inflarlos por su propia cuenta. Pronto se dio cuenta que estos globos no volaban, no se iban al cielo, a menos que los empujara y además después de un corto tiempo volvían a caer. Este hijo siguió su vida sin los globos, no eran tan importantes como parecían, no le pasaba nada por no recibir helio cada mañana, aunque su padre le seguía dando los globos. Terminó su vida, viendo a sus hermanos volando, cada vez más alto, algunos estaban más alto que otros, pero todos ellos volaban y lograban desarrollarse cada día más. Este hijo termino frustrado, preguntándose cada día, ¿Por qué no pudo volar como sus otros hermanos? ¿Por qué su padre no volvió a darle helio? Estas preguntas lo hacían cuestionarse cada día más y alejarse de su padre, hasta terminar en el mismo sitio que estuvo toda su vida, sin poder volar alto.

Muchas veces desprecias los globos que te dan cada mañana, parecen muy pequeños o poco inflados, o tal vez esperas mucho más. Pero estos globos son oportunidades, que si te permites ir juntándolas, al final empezarás a volar. Si aprendes a no dejar ir ningún globo, por insignificante que parezca, algún día estarás en el lugar que siempre soñaste. Tal vez te esté pasando lo mismo que aquel hijo, estás frustrado mirando los globos de los otros, si son más lindos o están más inflados, y estás dejando perder tus globos. Aprovecha cada día para acercarte más a tu meta y para recibir cualquier tipo de globo que te sea regalado, algún día entenderás porqué te fue dado cada globo, y cada uno te servirá para llegar al lugar para el que estás hecho.

¡Todos los globos son importantes, no los pierdas!

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