By: joelabonia On: junio 23, 2016 In: MAS Comments: 0

Hay mucho más

Durante las semanas anteriores, aprendimos algunas cosas interesantes con respecto a los metales, más específicamente, los aceros, y vemos que así como éstos se comportan, igual pasa con nosotros, tenemos propiedades similares; podremos tener corazones duros, o muy sensibles; podremos soportar comentarios, injurias y aun así continuar, o podemos ser deformados al absorber cada golpe de la vida. Por otra parte, si somos faltos de carácter, Dios con su fuego nos puede dar firmeza, si nos falta fe, Dios pone en nosotros los ingredientes que hagan falta, y si estamos cansados, si ya no soportamos más, el fuego de Dios alivia nuestras tensiones.

Sin embargo, no todos son acero, algunas personas tienen un don especial de soportar tantas cosas a la vez y no se deforman, ni tampoco son toscos; absorben y absorben, pero parecen (y lo son) inmunes a ellos; eso es lo que pasa con la “fundición gris”. Esta aleación, es usada para bases o bastidores de maquinaria, diseñados para absorber impactos, vibraciones, pero sobre todo, para dar soporte, rigidez, seguridad a dicha estructura y/o maquinaria. ¿Conoces a alguien con tales características?, tal vez sea innato, pero también se puede adquirir; por algo el apóstol Pablo nos dijo “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”; “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:4,13).

Otras personas son como el bronce, especial para permitir deslizamiento entre piezas que necesitan movimiento entre sí, pero también, especial para fabricar instrumentos de viento, llámense trompeta, trombón, saxofón, etc. Estas son personas que bien pueden ser pacificadoras, reconciliadoras, que sus palabras son delicadas y agradables como el saxofón, pero también saben exhortar y alentar con firmeza como una trompeta.

Y así, podemos aprender del titanio, tungsteno y muchos otros metales. Lo interesante de ello, es que cada uno, para cumplir su tarea, tuvo que ser fundido en un horno a altas temperaturas (más de 1000ºC), proceso que puede tomar varios días; mejorado con elementos para darle las características necesarias para cumplir su propósito, fueron moldeados, torneados, para darle la forma con la que pueden cumplir su misión; pero todos poseen una dureza, tenacidad específica.

Dios se tomó su tiempo para formarte tal como eres, tienes los elementos necesarios para cumplir Su propósito contigo, solo que si algo duele, es porque ahora se está tomando el tiempo para tornearte, hasta que adquieras la forma óptima de Su diseño (la imagen de Cristo en ti); así que, no te afanes por lo que pueda estar pasando, aún no has salido del taller, pero cuando sea el momento, verás que todo habrá valido la pena, pues cumplirás el llamado de Dios, reflejarás a Cristo, y por tanto, habrás bendecido a muchas personas, siendo como Dios te hizo. Hay mucho más por vivir, aprender, adquirir; hay mucho más por desprender, arrancar, y así tomar la forma que el diseñador por excelencia tiene para ti.

No pretendas ser acero, cuando Dios te hizo bronce, porque entonces tus palabras, al salir con la dureza fingida del acero, destruirán corazones.

No  intentes ser bronce, cuando Dios te hizo acero, porque entonces impartirás falta de carácter a los demás, de manera que no tendrán fundamento y/o firmeza cuando vengan los problemas, entonces deslizarán, resbalarán y caerán a causa de tu influencia.

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6, RV 1960)

“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”  (1 Pedro 4:10; RV 1960)

“Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1 Pedro 5:10; RV 1960).

Fabian&Jonathan

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