By: joelabonia On: junio 09, 2016 In: MAS, Sin categoría Comments: 0

LA METALURGIA DE DIOS

Cap.1 “Duro y tenaz”

Debo confesar que siempre me han gustado las máquinas grandes, llámense automóviles, camiones, trenes, aviones, etc., y fue esto lo que me llevó a estudiar ingeniería mecánica.

Mientras estudiaba en la universidad, me di cuenta que lo que me gusta es el área del diseño de maquinaria, y podría decir, que la parte más importante de ello, es seleccionar correctamente el material, pues según sus propiedades mecánicas, químicas, térmicas, etc., un material es idóneo para una labor específica, mientras que otro, no.

Hoy quiero hablarte de dos propiedades que posee todo material, y son, la dureza y la tenacidad. Tal vez las hayas escuchado, o incluso las hayas usado para referirte a algo – o a alguien-, pero, ¿qué son?

Tenacidad: es la capacidad de absorber cargas de impactos; en español, qué tan resistente es a los golpes antes de que se “fracture”. Si has visto que en un accidente automovilístico, en donde estuvo involucrado algún “camión viejo” y un automóvil “moderno”, el camión no sufrió tanto daño como el otro, es porque el metal con el que fue fabricado, es de alta tenacidad, por eso decimos cuando vemos tal escena, ¡uy, tenaz!

Dureza: es la resistencia de la superficie de un material a la penetración por un objeto duro; en castellano, es la resistencia al desgaste. Un material se considera duro, si pese al trabajo sometido, a la fricción y otros factores, se desgasta de manera “lenta”.

Lo interesante es que, si un material es muy duro, entonces tiene baja tenacidad, de manera que soportará la fricción, pero un golpe lo puede fracturar. Por otra parte, si es muy blando, es decir, muy tenaz, podrá recibir grandes impactos, pero se irá deformando aceleradamente, y si además es sometido a la fricción, su desgaste es severo, de manera que tendría unas pocas horas de funcionamiento.

¿Qué tan duro es tu corazón?, ¿te es difícil dejar que el amor de Dios penetre y permee tu ser?, ¿o has aceptado todas las críticas, señalamientos, golpes de la vida y los has callado y guardado al punto de creer que todo es cierto, llevándote a la fractura y desesperación? Tal vez sea todo ello, o tal vez sea Dios forjándote para sacar lo mejor de ti.

Si crees que eres duro como una piedra, Dios puede darte un corazón de carne (Ez 11:19); y si sientes que has soportado mucho y se te acaban las fuerzas, Dios te las aumentará (Sal 92:10).

Fabian&Jonathan

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