By: joelabonia On: marzo 28, 2016 In: MAS Comments: 0

NO ERES MI TIPO
(Lc. 23:35-43)

Para empezar quisiera resaltar varios aspectos históricos importantes (por si no sabías o no recordabas). Jesús, el Mesías, fue un personaje muy esperado, muchos años atrás (antes de su nacimiento en Israel), los profetas incluyendo a David y Moisés, hicieron muchas profecías que contaban lo que Él sería, haría e incluso hablaron sobre su nacimiento, muerte y resurrección. Durante muchos años, generación a generación se hablaba sobre Él y era muy esperado.

Por otro lado, Israel había entrado en una sucesión de esclavitud, pasando por varios imperios, terminando en el Imperio Romano o siendo parte de él. Si bien, ya la esclavitud no era como en el tiempo de Moisés, igual eran oprimidos y debían sujetarse a las leyes e incluso pagar tributos o impuestos.

Mientras todo eso pasaba en Israel fue que apareció Jesús, con la promesa de ser un rey y libertador para Israel, de alguna manera, los ojos de todo el pueblo estaban sobre Él. Como seguramente sabes, Jesús se volvió muy famoso por los milagros que hacía y empezó a ser seguido por multitudes, mucha gente que esperaba y recibía mucho de Él.

A pesar de eso, los estudiosos de la Biblia de la época, sacerdotes, escribas, fariseos y todos los religiosos o líderes judíos, lo odiaban, pues Él no era lo que ellos se imaginaron… Y es que Jesús tampoco los quería y tenía mucha razón, pues eran puras apariencias, llenos de orgullo y reglas sin sentido que sólo oprimían a quienes querían llegar a Dios y les ponían cargas que ni siquiera ellos podían llevar.

Entonces, Jesús creció (como hombre), pero no tenía apariencia de rey, como los de otros imperios, y mucho menos de guerrero o libertador, pues no tenía un ejército ni había sido soldado.

Jesús nunca habló de un reino terrenal o de liberar a Israel del Imperio romano, y eso decepcionó mucho a sus seguidores y “muchos volvieron atrás, y ya no andaban con él” (Ver Juan 6:66).

En fin, Jesús decepcionó a muchos pues no era su tipo, no era lo que esperaban para sus propósitos e ideales, pero sí era lo que Dios había enviado para Su propósito.

Lo más lindo es que los que eran menos “santos” fueron los que se dieron cuenta de que era enviado de Dios y que era a Él a quien necesitaban en sus vidas, tal vez no como un rey terrenal, sino como un rey espiritual que cambiaría sus vidas por siempre y que los haría de verdad libres.

El mejor ejemplo de esto es el criminal que estaba siendo crucificado junto a Él, mientras todos se burlaban, él reconoció a Jesús como rey, no terrenal, y le pidió que lo recordara cuando viniera en Su reino, ¡INCREÍBLE! Un criminal pudo reconocer que Jesús era su verdadero rey y que podía darle mucho más que librarlo de la cruz.

Estos días de Semana Santa recuerdan a Jesús, su vida, muerte y resurrección. Pero, ¿Qué pasaría si te digo que Él NO es tu tipo, que Él no vino para cumplir tus ideales y que posiblemente no sea lo que esperas? Seguramente, como muchos en ese tiempo, te decepcionarías y no seguirías más a Jesús.

Pero, te digo que, Él sí vino a cumplir Su propósito contigo, que es mucho más grande que el que tú tienes y Él te hará mucho mejor de lo que alguna vez te imaginaste. Sólo necesitas reconocerlo como Rey, como salvador… Así que toma un tiempo, habla con Él y hazlo Rey de tu vida.

Como el criminal en la cruz dile: ¡Déjame entrar en tu reino!

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