By: joelabonia On: agosto 18, 2016 In: MAS Comments: 0

Intento fallido

Los días aquí en los juegos pasan bastante rápido, ya estamos cerca de terminar, por supuesto, yo ya tuve participación. La vez anterior estaba tan emocionado que olvidé contarte un poco sobre mí, así que hoy quiero empezar contando un poco de mi historia antes de ir a lo que quiero contarte, perdóname el atrevimiento pero necesito que sepas sobre mí, para que me puedas entender.

Mi carrera comenzó bueno, en realidad no lo recuerdo, considero que desde que nací, obviamente no fue apenas nací, pero tú me entiendes. Desde muy pequeño inicié a aprender muchas cosas, relacionadas con lo que hago, viéndolo en mis padres y familiares que, por supuesto, realizan actividades relacionadas. Fui creciendo y mostrando habilidad, talento, algo de disciplina y futuro; aunque casi no me lo decían, sé que muchos me consideraban con un gran potencial y que tenía mucho para dar a mi ciudad, país e incluso el mundo. Para mí era difícil, muy difícil luchar con la presión que tenía, mi familia había hecho historia en los juegos y aparte esperaba mucho de mí, o tal vez así lo sentía yo. Afortunadamente, siendo todavía joven, conocí a un entrenador. Mi entrenador ha generado gran parte de mi desarrollo, y puedo agradecerle lo que he llegado a ser hoy, puedo agradecerle tener la oportunidad de participar en es estas pruebas. Sí, PRUEBAS, considero que soy algo, solo un poco, competitivo por lo que decidí inscribirme en varias modalidades. Al principio lo dudé, no es fácil competir en diferentes pruebas, además del cansancio, el desgaste, también está la presión de no lograr una buena competencia por tener tantas en mira. Pero bueno, mi entrenador me animó y juntos decidimos afrontar este reto. Ahora sí, mi historia de esta semana.

Las competencias iniciaron incluso antes del “Inicio de un sueño” para mí, que fue el 5 de Agosto, pero todavía no era mi turno. Confieso que la inauguración me animó mucho, sentir que todo estaba a punto de empezar, que estaba en el inicio de mi sueño, me hizo sentir que estaba listo, y tal vez lo estaba, o eso piensa mi entrenador, pero bueno. Llegó el gran día, mi primera competencia por fin iba a comenzar, todo estaba preparado, yo había entrenado duro y mi país se había fijado, todos habían visto mi progreso; lo que me añadía más presión, era difícil sentir que si fallaba, todo un país me lo reclamaría, pero lo más difícil era que yo era quien más se iba a reclamar, porque no me permito errores ni decepciones; lo que sí es cierto es que estaba muy optimista, me tenía mucha confianza.

Empezaron las pruebas, por fin llegaba el momento de aparecer, de brillar, de mostrar que tengo cualidades. Lo primero que pasó no lo podía creer, arranqué con un intento fallido, sinceramente me molesté muchísimo, me dirigí a mi entrenador quien me dio algunas instrucciones y me animó para volver, “¡Perfecto! Empecemos de cero”, me dije. Volvió mi turno, y esta vez obtuve uno de los puntajes más bajos en mi competencia, no lo podía creer, era un momento muy difícil, sentí que estaba hecho de oro, pero estaba siendo simplemente un fracaso, mi nombre ya no sería recordado y seguramente mi familia estaría decepcionada de mí. Pero había más oportunidades, lo volví a intentar pero, no funcionó, un intento fallido más, y de esa manera vino uno tras otro, sólo logré un intento con puntaje, pero sinceramente era el puntaje más pobre en mi categoría y competencia. “¡Ash!”, me reclamé. Terminó mi primer día que en resumen fue un fracaso.

Lo importante era que tenía más oportunidades, haber inscrito otras modalidades me daba un respiro y una sensación de que no todo estaba perdido. Al siguiente día tenía mis siguientes y últimas dos pruebas, estaba listo para triunfar. Empecé la primera algo desconcentrado, los intentos fallidos de mi primera prueba me dejaron un sabor amargo, y la verdad nada mejoró, si alguna vez piensas que has tenido un día gris, créeme que no se compara en nada con el mío, fracaso tras fracaso, intento fallido tras intento fallido; en esta ocasión ni siquiera logré hacer puntuación, eso me frustró, simplemente ahora siento que no estoy hecho de oro. Sé que debía haber hecho algo mejor, pero sinceramente no pude. Lloré, pero no solamente es día, he llorado todos los días hasta hoy, todavía aquí, viendo a mis compañeros triunfar y sintiéndome feliz por ellos, pero sintiéndome horrible por mí, creyendo que soy lo peor y que no voy a volver a competir nunca más.

Hoy ha sido un día difícil, quedan unos días para terminar esta aventura, pero para mí ya terminó, y el resumen es fracaso. No he querido estar cerca a mi entrenador, siento que le fallé y que lo decepcioné, porque eso me hice a mí mismo. Pero él me dejó una nota, me recordó que estaba conmigo, y que esta no sería la última vez, me dijo que tengo más oportunidades y que confía en mí, “sé que llegarás lejos y que lograrás mucho más que unas simples medallas, tú estás hecho de oro, sólo recuerda tu camino y sigue intentando, recuerda ¡Estás hecho de ORO!”. Lloré leyendo la nota, lloré porque su reacción no fue la que esperaba y no lo entiendo.

Por hoy quiero que termine todo esto pero, ¿Qué pasará de regreso a casa? ¿Qué le diré a mi entrenador? En realidad, ¿Estoy hecho de oro?

 

#JuevesDeBlog

Leave reply:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *