By: joelabonia On: octubre 05, 2016 In: MAS Comments: 0

TE QUEDA PROHIBIDO DEJAR DE SOÑAR

En la vida siempre hay situaciones que te dejan paralizado, que te estancan, que te dejan sin saber cómo seguir, en que el corazón se te rompe en mil partes, y bueno… hoy les contaré un momento de esos en mi vida, uno que me dejó sin ganas de volver a soñar.

Sucedió hace aproximadamente 6 años, tenía 19 años, estaba en la mitad de mi carrera profesional, tenía una relación sentimental estable y estaba haciendo planes para casarme, ¿Qué más podía pedir? El sueño de toda mujer se empezaba a cumplir en mi vida.

A tan solo 2 meses de mi tan anhelado matrimonio, ¡oh sorpresa! Alguien más me acompañaba. Nunca imaginé que un punto de tan solo 0,8 milímetros me llegara a hacer la mujer más feliz del mundo ¡Sí! Iba a ser mamá. Siempre había sido mi mayor sueño, ser mamá joven.

Había soñado esto y, bueno, se me estaba cumpliendo. Solo se me había olvidado un “pequeño” detalle: entregar mis sueños a Dios y alinearlos a los de Él. Nunca me detuve a preguntarle si eso era lo que Él tenía para mí, si hacia parte de sus planes o si estaba de acuerdo. Simplemente seguí con los míos, seguí con mis preparativos, en mi universidad y con mi embarazo. No sabiendo que Él también trabajaba en los suyos.

Cuando tenía 15 semanas de gestación, sucedió eso que me paralizo: un aborto espontáneo. Me dejó sin ganas de volver a soñar, sin saber hacia dónde seguir y cómo continuar mi vida. Ese ser que amaba con toda mi vida se había ido para siempre. Fue el peor día de mi vida, nunca conocería su sonrisa, el color de sus ojos y nunca llegaría a escuchar su melodiosa voz. Solo me quedé con el recuerdo de una ecografía de mi Guadalupe.

Hoy, después de 6 años largos, puedo volver a hablar de esto sin que duela tanto, puedo decirte de parte de Dios lo mismo que Él me dijo ese día en la clínica, cuando le reclamaba por todo lo que pasó: “¡Te queda prohibido dejar de soñar!”. No puedes dejar de soñar porque algo no se cumplió, porque no salió como tú querías, porque tu relación se acabó. Quizá esos no eran los sueños de Dios o no era el tiempo, Él siempre actúa a tu favor.

Es tiempo de levantarte, ¡Entrégale tus sueños y alinealos a los de Él!

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