By: joelabonia On: octubre 27, 2016 In: MAS Comments: 0

UNA TAZA DE CAFÉ

“Daniel acostumbraba orar tres veces al día, así que entró en su cuarto, abrió la ventana y, mirando hacia Jerusalén, se arrodilló y comenzó a orar” (Daniel 6:10 TLA)

Sé que con el título te preguntarás y ¿Esto qué? Pues bueno, hoy te voy a hablar sobre una de mis bebidas favoritas y sus efectos.

Según estudios científicos realizados en Estados Unidos y Europa prueban que el consumo diario de una a tres tazas de café diarias mejora tu día y trae múltiples beneficios tales como: los bebedores de café son un 50% menos propensos a padecer de cáncer, reduce el riesgo de padecer diabetes, una menor incidencia de la enfermedad de Parkinson, tiene efectos positivos para el hígado, es un estimulante a nuestro sistema nervioso, limpia el colon, nos ayuda a mantener concentrados y un sinnúmero de beneficios que puedes encontrar en la web.

Pero, mientras leía sobre esto, hubo algo que llamo mi atención, fue lo siguiente: “Esta aromática y rica bebida está llena de beneficios para la salud; tiene muchas propiedades que nos ayudan a sobrellevar el día. Mucha gente necesita su taza de café para funcionar. Además, una buena taza de café es siempre el mejor pretexto para reunirte con alguien. Para muestra de que el café es indispensable para la vida, te presentamos estos diez datos”

No fueron los diez datos, fueron las siguientes frases que se encuentran en negrilla las que hicieron que me detuviera a pensar y preguntarme ¿Cómo una bebida llega ser una NECESIDAD? Y ¿Cómo es que llega a ser INDISPENSABLE para la vida? Y bueno quizá digas “este no es mi caso, no me gusta el café” (Quien diga eso está cometiendo pecado, jajaja… mentiras) pero, ¿Qué cosas, hábitos, personas, quizás tu posición, tu situación financiera o tu trabajo, se está volviendo esa taza de café INDISPENSABLE?

¡Qué bonito seria si Dios se volviera una NECESIDAD para nosotros, Si fuera lo más INDISPENSABLE en nuestra vida! Que al comenzar el día, la primera taza de café que tomáramos fuera en la presencia de Dios y que, no solo fuera una. Que así como Daniel pasaba tiempo con Dios, tres veces al día, así lo hiciéramos. Estoy segura que los beneficios que tendríamos serían mejores que consumir de una a tres tazas de café diarias.

¡Toma cada día unas tazas de café!

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