By: joelabonia On: julio 14, 2016 In: MAS Comments: 0

“VINE POR TI”

Juan 21:7

 7. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: !!Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar.

Pedro, un día cualquiera (después de haber negado a su maestro) está pescando, pero lleva toda la noche y no ha conseguido nada. Ya hartos y llenos de frustración, Pedro, Juan y los que los acompañaban deciden ir a la orilla y rendirse. De pronto, a lo lejos se oye una voz que para Para pedro era familiar, aunque no la distingue.

– ¡Chicos! ¿Tienen algo para desayunar?

– ¡Ah! Juan, dile que no nos moleste, ya estamos cansados y no tenemos nada – Responde Pedro
 No señor, no tenemos nada – Exclama Juan al hombre en la orilla

– ¿Ya probaron tirarla del lado derecho? – Dijo el hombre de la orilla, Pedro en algún rincón de su mente recuerda que hace 3 años, un hombre igual de extraño les dijo lo mismo cuando no habían pescado nada. Creía saber quien era ese hombre, pero , ¡era imposible! Si hace días lo había visto morir en una cruz. Después de hacer lo que el hombre les dijo, la red estaba que estallaba por la cantidad de peces.

– Dime que no es Él – Le dice Pedro a Juan.

– Es Él, y creo que te busca – Responde Juan.

Al oír esto, Pedro se viste y se lanza a nadar, impaciente de llegar a la orilla, a la espera de que le podía decir este hombre, su maestro, Jesús.

Lo que más me encanta de esta historia es la conversación que tienen Jesús y Pedro, después de haber tenido un rico desayuno preparado por el Maestro (Jn. 21:15-19). Después de dos preguntas ” Pedro, me amas?” ya tiene un nudo en la garganta, sabe que cada pregunta es por su traición. Pedro posiblemente está esperando algún reproche, o un “te lo dije” cuando preguntara por tercera vez. Pero no hubo ningún tipo de reproche. Con lagrimas en los ojos Pedro le dice:

– Señor, tu lo sabes todo, mucho más que nadie, quien me va a conocer más, sino tu, sabes que te quiero.

En ese preciso momento, Jesús le recordó su propocito, para que vivía, para que se levantaba cada mañana. ¿Que estas esperando tu? el maestro está en la orilla llamandote, esperando que vayas a Él para que pueda recordarte quien eres, para qué existes. Vístete y corre, porque el maestro te espera, ÉL VINO POR TI.

 

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